
A muchos amantes del motor nos gusta ver los raíles de inyección, colectores de admisión, bobinas o el cableado, entre otros muchos componentes, sin embargo, la tapa de plástico no nos permite observarlos. Esta moda que comenzó a extenderse en la década de los 90´, hoy en día en la mayoría de los coches, al levantar el capó nos encontramos con una gran pieza de plástico que nos impide ver el motor.
Actualmente, todos los vehículos pretenden tener una línea más limpia en sus diseños, y el motor no es una excepción, dado que no es considerado como estéticamente bonito levantar el capó y ver el motor con sus numerosos cables y componentes, para ello se coloca la tapa de plástico.
Además, las marcas aprovechan estas piezas para poner el logo o emblema de la marca, o incluso en algunos casos indican la inscripción del tipo de motor o de las tecnologías que usa.
Algunos conductores aficionados al mundo del motor están completamente en contra de este elemento, llegando en ocasiones a quitarlo dado que no requiere mucho trabajo (suele estar unido por algunos tornillos o grapas al bloque motor). Pero ¿tiene alguna función más? Sí, varias:
–Por supuesto, tiene una función estética. Oculta los distintos componentes del motor y de esta manera pretende limpiar la estética del interior del capó.
–Mecánica: evita que el motor se ensucie debido a las condiciones de las superficies por las que conducimos. De esta manera evita que el motor quede impregnado de polvo o tierra y que este se acabe introduciendo a algún componente de una u otra forma.
–Proporciona un aislamiento acústico leve para ayudar a que el confort dentro del habitáculo del automóvil sea mayor.
–En algunos vehículos esta tapa de plástico sirve también como aislamiento térmico del capó y la zona del motor o admisión. En estos casos, la tapa en su parte inferior contiene cinta o adhesivo anticalórico, y así consigue aislar el motor.
Una vez vistas sus funcionalidades, también debemos de pensar en los problemas que puede generar. En primer lugar, el motor es un elemento que alcanza altas temperaturas, por tanto, es necesaria su refrigeración y sin embargo la tapa consigue es el efecto contrario, dado que no permite el flujo de aire directo hacia el motor. Otro de los problemas son sus sujeciones. Estas al ser en algunos casos grapas o clips de plástico unido a la vibración del motor, puede llegar a generar ruidos. El hecho de no poder ver el motor hace que en caso de fuga o pérdida de algún líquido, no podremos observarlo directamente, lo que podría conllevar severas averías.
Todas las funciones de la tapa de plástico que cubre los motores pueden llegar a ser relevantes, sin embargo, por otro lado, se encuentra el diseño. Estos diseños que pretenden crear una línea más estética en el coche, en ocasiones causan todo lo contrario. Estos son algunos claros ejemplos de tapas de motor que fueron excesivas a la hora de no permitir ver ningún componente del motor:
- Uno de los casos más claros es el del motor del Mazda RX-8. En vez mostrarnos su motor rotativo, nos encontramos con 5 cajas negras.

- Otro caso bastante sonado fue el del BMW 760Li que cuenta con un motor V12, sin embargo, la tapa nos quita su maravillosa vista.

- Los vehículos híbridos tampoco se salvan de las tapas motor. Esto lo comprobamos con el Lexus LS600hL, con un motor V8 que aporta una potencia de 445 Cv, la marca japonesa pone una tapa que cubre al extremo todo el motor y sus componentes.

Las tapas de plástico que cubren el motor tienen conductores a favor, y otra gran parte en contra, sin embargo, por lo que parece vamos a seguir viéndolas unos cuantos años más en nuestros vehículos.