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Relato para el concurso de IGUALDAD DE GÉNERO FV

¡Fenomenal el relato de Godoy! El Prat (047)

EL GOL MÁS IMPORTANTE MI VIDA

«Medía apenas medio metro y tenía la inocencia característica de una niña de cuatro años cuando mi hermano y yo íbamos los fines de semana a casa de los abuelos. Casi siempre con el mismo patrón, mi hermano junto al abuelo jugando con el balón y yo con mi abuela en la cocina absorbiendo sus conocimientos culinarios. Recuerdo perfectamente a mi abuelo, socio del F. C. Barcelona, como le inculcaba a mi hermano el fútbol, el sentimiento azulgrana y los partidos en el Camp Nou. Yo también quería compartir y sentir eso. Ese comportamiento sexista, que en aquel tiempo era normal, provocó y desperté indirectamente mi interés por el fútbol. ¿Por qué no podían motivarnos las mismas cosas a mi hermano y a mí? ¿Por qué no me enseñan a mí a jugar a fútbol también?

A los seis años ya estaba inmersa en el sentimiento culé. Era el 20 de mayo de 1992, final de la Champions League en Wembley. Mi padre montó encima del televisor un ritual: la bandera azulgrana, la foto de alguno de sus jugadores favoritos y «La Moreneta». Todo el conjunto era muy divertido y pintoresco para una niña de mi edad. Ese partido fue muy emocionante, no olvido ese sentimiento. La sensación de «la gallina de piel» de Cruyff cuando Koeman chutó ese balón de falta que daría la victoria al Barça. Imborrable…

Con los diez años recién cumplidos, finalmente, lo hice. Me apunté a fútbol sala con varios compañeros de clase. Era la única chica y era una más del equipo, me gustaba jugar a fútbol y de defensa me sentía a gusto. Éramos un equipo con muy pocas victorias, pero lo pasábamos genial, me encantaba el espíritu de mis compañeros, eso los hacía grandes. Entonces llegó el gran día. La única falta que me hicieron en toda la liga; patada y al suelo, sin fingir. Me levanté dispuesta a chutar ese balón a la portería sin ninguna esperanza y más habiendo una barrera por medio. Cerré los ojos, recordé a Koeman, los abrí, miré el balón, me acerqué a él cogiendo velocidad, chuté y… ¡Goooool! ¡En toda la escuadra! En ese momento todos mis compañeros vinieron a abrazarme, saltábamos todos juntos y en mi cabeza sonaba el «We are the champions». Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida.

Ese día perdimos, como tantos otros, pero me quedé con lo aprendido en el camino y no con el resultado final, me quedé con el compañerismo y el trabajo en equipo y con las virtudes y capacidades de cada uno de mis compañeros. Fuéramos niños o niñas no dejábamos de ser personas».

GODOY, PRAT (047)

Gracias por participar, y recuerden que cada comentario cuenta como un voto para la recta final.

 

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12 comentarios

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  5. comentario ok

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  7. BONITO RELATO

  8. 2.5

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  10. Muy conmovedor jijiji ?

  11. Fantastico!

  12. Muy bueno Godoy!

    Suso,

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