
Nueva intrusión de polvo sahariano que, sumado al calor extremo y la contaminación, agravan sus efectos en la salud.
La semana próxima tocará lavar los coches porque este fin de semana, al calor extremo, le sumamos una nueva intrusión de polvo del Sáhara en la Península que, en algunas zonas, al mezclarse con el agua de lluvia, dará lugar a la denominada “lluvia de barro” que tanto daño hace a la carrocería de los vehículos, no tanto por la lluvia en sí, sino porque muchos aún desconocemos cómo limpiar nuestro coche sin rallarlo.
Pero desde el Departamento de Prevención de Riesgos Laborales lo que menos nos preocupa en estos momentos es que se ensucien los coches, sino minimizar el impacto sobre nuestra salud de este fenómeno que se suma al calor extremo que estamos padeciendo en las últimas semanas.
Cuando se produce una intrusión de polvo de origen sahariano hay un incremento estadísticamente significativo en las concentraciones de partículas contaminantes de la atmósfera. Los niveles de PM10 y PM2,5 se disparan con incrementos superiores al 100%, debido ello a las propias partículas contaminantes del polvo del Sáhara y a que el polvo dificulta que otros contaminantes atmosféricos se dispersen, facilitando las concentraciones de óxidos de nitrógeno, fundamentalmente en las zonas urbanas. Esto, sumado al calor extremo, conlleva una modificación en el patrón de morbi-mortalidad asociado a los niveles de PM en el aire y al de otros contaminantes como NO2 y O3.
En España aún no existen estudios a nivel nacional que analicen el impacto sobre la salud de las advecciones de polvo sahariano combinadas con calor extremo. Solo Madrid, Barcelona e Islas Canarias llevan años haciendo seguimientos continuos con resultados muy pesimistas, que confirman el incremento de la mortalidad y un aumento en los ingresos hospitalarios. Y esto se debe, desde el punto de vista biológico, a que a los efectos del calor extremo, ya de por sí estresantes, se suman las potenciales dificultades respiratorias por inhalación de las partículas contaminantes.
Las recomendaciones a seguir, fundamentalmente por las personas alérgicas, asmáticas o con problemas respiratorios, así como las personas mayores, embarazadas y niños, son muy sencillas:
- Mascarillas: Su uso es imprescindible para evitar que las partículas de polvo penetren en las vías respiratorias.
- Lavado de ojos y gafas de sol: Importante proteger los ojos de la entrada del polvo. Para ello, lo mejor es usar gafas de sol y lavarse con frecuencia cara y ojos (con la manos bien limpias)
- Evitar las actividades en las que se produzca polvo.
- Evitar las actividades al aire libre o en espacios abiertos y protegerse convenientemente contra el calor.
Desde PRL Feu Vert hemos elaborado una infografía con consejos prácticos y recomendaciones contra el calor extremo y cómo actuar ante un posible golpe de calor. Te ayudará a proteger tu salud y la de los tuyos. Puedes descargarla, pinchando sobre la imagen.