
Manuel Añón y Manuel Rancaño pertenecen claramente a la segunda categoría.
Compañeros, que además de profesionales de distintas generaciones pueden presumir también de ser amigos, se reunieron recientemente en la Playa de Razo, en Carballo (A Coruña), para rendir homenaje a dos personas cuya trayectoria forma ya parte de la historia de Feu Vert en Galicia. Fue una jornada de recuerdos, anécdotas, agradecimiento y afecto. Una comida organizada para celebrar el inicio de una nueva etapa personal, pero también para reconocer todo lo que ambos han aportado a la compañía a lo largo de los años.


Hablar de la trayectoria de Los Manolos es hablar también de los orígenes de Feu Vert en Galicia. En 1993, Rancaño asumió la dirección del primer autocentro Feu Vert de la comunidad, 05 Coruña I, a cuyo frente ha permanecido más de tres décadas, siendo uno de los empleados con mayor antigüedad de la empresa y una de las personas que mejor conoce la evolución de la marca desde aquellos primeros años en los que el concepto Feu Vert comenzaba a abrirse camino en el mercado español.
La figura del otro Manolo resulta igualmente difícil de resumir. Javier Cortázar suele decir de él que, «si Feu Vert España pudiera mimetizarse en una persona, sería en Manolo Añón». Una afirmación que quienes han trabajado junto a él entienden perfectamente. Profesional de referencia, profundo conocedor del negocio y compañero generoso, ha sido durante años un apoyo constante para numerosas personas de la organización que hoy ocupan puestos destacados como el propio Javier Cortázar, nuevo Coordinador de Operaciones o el mismísimo Country Manager, Jorge Lobato de Faria, a quien acompañó durante los meses previos a la apertura de Feu Vert Portugal en 2005.
Durante el encuentro no faltaron las fotografías de grupo, los brindis, las risas ni los regalos. Entre ellos destacaron dos cojines personalizados elaborados especialmente para la ocasión, repletos de imágenes, nombres y mensajes de compañeros que han compartido con ambos homenajeados una parte de su vida profesional. Un detalle que resume muy bien el legado que Manuel Añón y Manuel Rancaño dejan tras de sí: relaciones, confianza, amistad y respeto.




La jornada tuvo además un simbolismo especial. Entre los asistentes se encontraban Luis Miguel Pintor, nuevo director regional de Noroeste, y Natalia Santiso, que toma el relevo de Manuel Añón al frente de 061 Coruña II. Su presencia convirtió el homenaje en algo más que una celebración del pasado. Lo transformó en una imagen de continuidad, de transmisión de conocimiento y de relevo generacional.


Porque las empresas no se construyen únicamente con instalaciones, procesos o resultados. Se construyen, sobre todo, con personas que enseñan, acompañan, inspiran y ayudan a crecer a quienes vienen detrás.
Quizá por eso las fotografías de aquel día tienen algo especial. No muestran únicamente a dos compañeros que se jubilan. Muestran el momento exacto en el que una generación entrega el testigo a la siguiente. Y eso, en una empresa, es una de las cosas más valiosas que pueden suceder.
Gracias por tanto, Manolo Añón. Gracias por todo, Manolo Rancaño. Y feliz jubilación.