
El ganador del VII Certamen de Igualdad de Género nos recuerda que, a veces, basta cambiar la mirada para empezar a cambiarlo todo.
En Feu Vert Ibérica sabemos que la igualdad no es sólo un concepto. Es una forma de trabajar, de relacionarnos y de entender a las personas. Por eso, iniciativas como el Certamen de Igualdad de Género tienen un valor especial: porque nacen desde dentro, desde las propias personas que forman parte de la compañía.
En esta séptima edición, el ganador en la categoría de relato breve ha sido Mariano, de 041 Avilés, con una historia que invita a detenerse, observar y, sobre todo, reflexionar. Su relato, «Reflejos», es una invitación a mirar más allá de lo evidente. A reconocernos en los demás. A dejar de mirar… para empezar a ver. Porque, como bien transmite, la igualdad empieza en algo tan sencillo, y tan complejo, como entender que todos compartimos la misma esencia.
Relato ganador: Reflejos
Nunca olvidaré aquella mañana de junio en que todo cambió, al ingresar ella y situarse frente a mí pude ver en sus ojos que sus miedos eran iguales a los míos, que su manera de expresarse denotaba tanta alegría como nerviosismo, había algo familiar en ella que hacia que tuviera toda mi atención, era un día distinto a los demás.
Generalmente con el pasar de los días y a lo largo de la vida la gente pasaba ante mi sin que yo me detuviera demasiado a pesar cual podría ser su historia, como sería su vida o simplemente si era o no feliz. Yo, era uno más de aquel montón de gentes que solo veía para sí, tal vez conservando algún gen primitivo de supervivencia donde no hay lugar más que para uno mismo o incluso algo más actual como el sálvense quien pueda.
Pero ese día algo hizo que yo dejara solo de mirar y empezara a ver, algo que en ese momento no podía entender por qué estaba pasando hasta que pude observar su vestido, ella había elegido para ese día vestirse de espejo, si, un largo vestido de espejo, de modo que quien la mirase se viera a sí mismo, con sus defectos y virtudes, pero más aún sin hacer ningún tipo de prejuicio ya que lo que veía no era más que su ya conocido reflejo.
Aquel día pensé, que ojalá esto en algún momento sea una moda, como tantas otras, y que podamos vernos los unos a los otros como a iguales, reconociéndonos en una misma esencia, naturaleza y condición.
Este certamen no va solo de creatividad. Va de personas. De quienes, como Mariano, aportan su mirada para ayudarnos a avanzar como equipo.
Enhorabuena, Mariano. Y gracias por recordarnos algo tan importante.