
Los optimistas viven más tiempo y más sanos. Nuestro sesgo optimista, que se traduce en gestión del riesgo, nos hace actuar motivados.
Todo es muy difícil antes de ser muy fácil. Sumar nuevas tareas a nuestro trabajo es casi siempre muy positivo porque nos da la oportunidad de aprender algo nuevo. Pero de primeras, todos y todas resoplamos: nos cuesta salir de nuestra rutina –o zona de confort, como dicen los psicólogos– cada vez que tenemos que introducir algún cambio. Menos mal que esas reticencias no las ponemos al nacer, porque si en nuestros procesos de aprendizaje hubiésemos incluido tantos “peros” a nuestra motivación, seguiríamos desplazándonos a gatas.
Porque no hay nada fácil. Y sin riesgos, nunca hay aciertos. En eso consisten precisamente los procesos de aprendizaje, en convertir en fácil lo aparentemente difícil y dejar de autosabotearnos con el “no puedo”. Es lo que se denomina dimensión constructiva del ser humano: sustituir el “no lo voy a lograr” por el “yo puedo”. Pero algo nos pasa por el camino a los seres humanos para que, una vez superado el miedo inicial nos envalentonemos y, de pronto, volvamos a hacerlo todo de la manera más difícil, asumiendo muchos más riesgos de los necesarios.
Las cosas malas siempre les pasan a otras personas, ¿cierto?
Pues desengáñate, porque es falso.
Ante nuestros ojos desaparecen los peligros y del “no puedo” pasamos al clásico “esto no me va a pasar a mí”, engañándonos hasta cuando la probabilidad de sufrir un accidente es altísima. De miedosos, pasamos a creernos invulnerables. No pasa nada porque bebamos una copa de más, no pasa nada porque conduzcamos a más velocidad de la permitida, no pasa nada porque no nos pongamos las gafas de seguridad en el taller… Subestimamos los riesgos y dejamos de tomar precauciones, como mecanismo de defensa para reducir nuestro estrés y ansiedad. Contra todo pronóstico defendemos que a nosotros no nos va a pasar nada. Es una sensación agradable que, por desgracia, no siempre nos va a salir bien.
Y eso es lo que nos pasa con los ojos, un órgano vital, al que durante la actividad laboral ponemos en riesgo pese a ser conscientes de que el 90% de las lesiones oculares ocurridas durante el trabajo podían haberse evitado con el uso correcto y apropiado de nuestro equipo de protección individual (EPI): las gafas de seguridad. El sesgo optimista, como así lo definió la neurocientífica y profesora Tali Sharot, que nos permitió a aprender a andar cayendo, a leer cambiando la letras y que en el lado positivo nos hace ser proactivos ante los desafíos que tenemos delante, en el lado negativo nos hace subestimar los riesgos, hasta el punto de no tomar precauciones para evitarlos. Por eso algunos siguen sin ponerse el cinturón de seguridad en el coche o muchos no nos ponemos la gafas de seguridad en el taller.
Cuando el sesgo optimista nos ciega,
tanto optimismo puede resultar temerario.
En 2020, siete compañeros sufrieron una lesión ocular, cuatro de ellos con baja por contusión directa en el ojo. Este tipo de lesiones suele afectar a las zonas que rodean al globo ocular (cejas, párpados, etc…), pero son peligrosísimas si afectan al propio ojo, ocasionando visión borrosa, manchas o zonas de visión negra e, incluso ceguera. En lo que llevamos de 2021, son ya cinco los compañeros que han sufrido un accidente en los ojos, tres de ellos con baja, también por contusión directa en el ojo.
Los protectores oculares –las gafas de seguridad– están especialmente diseñados para proteger el globo ocular de impactos, también de partículas, así como de salpicaduras o gotas de líquidos, debiéndose utilizar en prácticamente todas las operaciones de taller. Feu Vert, como el resto de empresas del sector, tiene la obligación de disponer de disponer de protectores oculares para su uso por parte de vosotros y vosotros tenéis la obligación de usar los EPIs entregados por Feu Vert. Por supuesto, porque es importante dar cumplimiento normativo a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, pero fundamentalmente para eliminar o, al menos, minimizar el riesgo que sufrir una lesión ocular tanto como sea posible.
Pero los EPIs no son sustitutivos de otras medidas, lo que sumado a ese sesgo optimista que, según la doctora Sharot y la neurociencia nos afecta al 90% de los seres humanos, nos ha animado a poner en marcha, durante todo el mes de junio, una campaña de protección ocular. A lo largo de las próximas semanas iremos identificando factores de riesgo oculares y visuales y ofreciendo consejos para controlarlos o, directamente, eliminarlos.
Pero como somos un equipo, en esta campaña que hemos denominado “Ojo con los ojos” participamos todos: vosotros usando las gafas protectoras en todas las OR que así lo indiquen y enviándonos una muestra de ello. Por tanto, queda así oficializado, el RETO “OJO con los OJOS”. Tenéis que enviarnos a comunicacionrrhh@feuvert.es:
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- Fotografías con vuestras gafas protectoras haciendo el gesto de OK (formando un círculo con los dedos pulgar e índice delante de unos de los ojos).

- Fotografías con vuestras gafas protectoras haciendo el gesto de OK (formando un círculo con los dedos pulgar e índice delante de unos de los ojos).
- Vídeos Glasses Challenge para el nuevo Tik Tok de PRL Feu Vert, poniéndoos vuestras gafas de seguridad al tiempo que bailáis la coreografía de Banana. Os dejamos el vídeo que hemos hecho desde SEDE y el nombre de usuario para que nos sigáis todos @prlfeuvert.es
Esperamos que nos inundéis de fotografías y de vídeos hasta que logremos hacer viral nuestro OJO con los OJOS. Entre todos vamos a lograr hacer fácil lo difícil, pero sin subestimar ningún riesgo, de forma que protejamos nuestra salud ocular. ¿Listos? Pues, ¡arrancamos!
