
A pesar de la imposibilidad de tener una cena de Navidad y una posterior fiesta debido a la COVID-19, la tradición del amigo invisible ha seguido formando parte del equipo de Feu Vert Girona (077). Este año lo han celebrado con todas las medidas de seguridad, pero tampoco se ha perdido la costumbre del juego de pistas para adivinar de quién es el regalo.
Desde el centro nos dicen que ha habido regalos muy divertidos: una tablita de chocolate para Ànnia, que es una golosa, pero que en realidad eran unos calcetines; bufandas e incluso un surtido de peces para Santi, que hacía unos días había despedido a sus pececitos.
El centro nos desea también una buena entrada de año y, palabras textuales, «esperemos que mucho mejor 2022

«.





