
Sí, ya os hemos contado que la vista es el sentido más importante, ya que para casi todo lo que hacemos requerimos de la visión. Tan importante es, que ¿sabías que en todas las culturas existe más vocabulario referido a los ojos que a cualquiera del resto de sentidos? Observar, contemplar, mirar, ver, vigilar, leer… En todas las lenguas occidentales, el porcentaje de verbos relacionados con la vista oscila entre el 70 y el 80%, en comparación con los relativos a oír, tocar, saborear y oler.
Es evidente que si necesitamos todos los sentidos para vivir, sentimos mucho más gracias a lo que vemos. Lo que nos ratifica en la necesidad de mantener una salud visual óptima, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para cuidar de nuestros ojos. ¿Cómo? Incrementando todas las medidas de prevención posibles, es decir, desechando hábitos que nos dañan la vista y poniendo en práctica otros que nos ayudan a cuidarla.

- La edad: Al igual que nuestra fuerza física disminuye con los años, nuestros ojos también sufren una disminución del rendimiento con el paso del tiempo. La vista cansada (presbicia) a partir de los 40 es lo más común del mundo e, incluso, las cataratas es algo tan normal con el envejecimiento que ya ni se consideran enfermedad ocular. Sin embargo, debido a la edad, se pueden desarrollar algunas enfermedades más graves que pueden afectar a nuestra visión y, por ende, a nuestra calidad de vida. Nos referimos al glaucoma, la degeneración macular o la retinopatía diabética. Recuerda la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas.
- La luz directa del sol: El efecto del sol sobre los ojos, si no se controla, supone una agresión muy importante para todo el sistema visual. Es necesario proteger los ojos con gafas de sol, con filtros que impidan la llegada de la radiación ultravioleta a la retina.
- La luz de los dispositivos electrónicos: En opinión de los expertos, la luz azul que emiten las pantallas de los teléfonos móviles y ordenadores no es dañina en sí, pero resulta muy perjudicial cuando estamos mirando estos dispositivos durante mucho tiempo, porque parpadeamos muchísimo menos, favoreciendo la sequedad ocular. El tiempo delante de las pantallas ocasiona astenopia, que es la alteración en la capacidad de acomodación que sufren los ojos cuando se ven obligados a enfocar siempre en circunstancias de visión próxima. Este problema, a la larga, acaba mermando nuestra capacidad para enfocar rápidamente los objetos que miramos a diferentes distancias.
- La contaminación atmosférica se suele asociar a enfermedades respiratorias, sin embargo, los ojos también pueden verse afectados por problemas de ojos seco (la contaminación empeora la calidad y estabilidad del lagrimal), queratitis, conjuntivitis e intolerancia a las lentillas.
- La luz artificial: Existe mucha controversia con el asunto de la luz artificial, pero la realidad es que no existen pruebas de que la exposición a la luces utilizadas habitualmente en los domicilios y oficinas provoque daños oculares. Lo que sí es una evidencia es que la exposición a la luz artificial durante las horas de vigilia, es decir, por la noche, perturba el ritmo circadiano del cuerpo, independientemente del tipo de iluminación, pudiendo llegar a ocasionar problema físicos y emocionales que también afecten a la vista.
- La mala alimentación: Todos sabemos que la dieta influye a la hora de desarrollar ciertas patología cardiovasculares o relacionadas con la obesidad, pero muy pocos conocen que también influye en la salud ocular. El exceso de grasas y productos refinados acelera los problemas de visión asociados a la edad y empeora las enfermedades de la vista.

- Llevar una alimentación saludable, rica en vitaminas A, C y E, es indispensable para mantener nuestra salud visual. Todas las frutas y verduras, además de alimentos ricos en omega 3, como el pescado azul, son muy beneficiosos para nuestros ojos. Por el contrario, debemos evitar los productos ricos en omega 6, como la carne roja, la bollería industrial y los hidratos de carbono elaborados con harinas refinadas.
- Visitar una vez al año al oftalmólogo para una revisión rutinaria. También debemos acudir al especialista siempre que notemos visión borrosa, dolor en los ojos, pérdida brusca de parte del campo visual o una deformación del borde rectilíneo de los objetos. Todos estos síntomas son indicadores de que podemos tener un problema de visión y debe valorarlo el oftalmólogo.
- Dormir lo suficiente. Las personas con problemas de sueño o excesivo estrés sufren más alteraciones, tanto a nivel general como ocular. Tener un descanso reparador, de 7 u 8 horas diarias, se ha demostrado como un hábito fundamental de prevención de enfermedades que afectan a los ojos.
- Lubricante ocular. Cada día son más las personas que padecen de ojo seco. Por muchos motivos, pero fundamentalmente por la enorme cantidad de horas que pasamos delante de pantallas digitales. En la mayoría de los casos, para mantener el ojo hidratado basta con hacer un uso regular de una solución hidratante sin conservantes. Pero lo mejor es visitar al oftalmólogo para que nos prescriba el tratamiento más adecuado a nuestro caso
- Cuida la exposición al sol y usa siempre unas gafas de sol adecuadas. Recuerda que los ojos son muy sensibles e irremplazables y los daños producidos pueden ser, en algunos casos, irreversibles. Utiliza tus gafas de protección en taller siempre que lo indique la OR.