
En realidad fue en 1982 cuando entró en España en vigor la obligatoriedad de usar casco para circular con motos, si estas tenían una cilindrada superior a 125 cc. El objetivo de esta medida era reducir el número de heridos y fallecidos en siniestro de tráfico, dado que la tasa española superaba con creces a la de otros países europeos, a Estados Unidos y a Japón.
Así lo anunciaba El País en su edición del 10 de agosto de 1982: “La medida se aplicará tanto en carretera como en ciudad, siempre para el conductor y su acompañante. Para las motos de cilindrada inferior a 125 centímetros cúbicos, la obligatoriedad del uso del casco para el conductor y su acompañante sólo será aplicable a las carreteras, y no así a las ciudades. Los ciclomotores, por ahora, quedan exentos”
Diez años después, en 1992, la obligación de usar casco se extendió a todas las cilindradas, incluyendo ya motocicletas y ciclomotores, tanto en vías urbanas como interurbanas. La sanción por no usar el casco estaba considerada como una falta leve, que llevaba asociada una multa de 15.000 pesetas.
Hoy en día, en ningún caso se nos pasaría por la cabeza no ponernos el casco al circular en moto, lo que demuestra lo mucho que hemos avanzado como sociedad y lo concienciados que estamos en materia seguridad vial.