
El polvo del Sáhara convierte la calidad del aire en “extremadamente desfavorable” en numerosas ciudades de España. Por provincias como Murcia, Alicante, Almería, Madrid, Albacete, Guadalajara, Segovia, Ávila y Burgos, ha pasado la bruma que ha convertido todas las calles en mantos naranjas de polvo.
Esta calima ha sido provocada por la borrasca Celia, la encargada de traer a la Península polvo en suspensión proveniente del desierto del Sáhara. Pese a tener un origen natural, tiene un impacto negativo en la salud dado que ha empeorado calidad del aire, convirtiéndolo en “extremadamente desfavorable”. Pese a ser algo curioso, los expertos afirman que hacía varias décadas que no sucedía con esta magnitud.

El polvo en suspensión que ha teñido de naranja los cielos de algunos puntos de España, contiene una alta concentración de partículas PM10, un tipo de partícula predominante en el polvo sahariano, la cual provoca otros contaminantes atmosféricos como el estrés oxidativo o efectos proinflamatorios.
Lo importante de este tipo de partícula es lo perjudicial que es para la salud. Los expertos aseguran que la entrada de polvo procedente del Sahara en nuestro país produce un incremento en los niveles de las PM en la atmósfera, este hecho, junto con el cambio de la composición de las PM presentes en la atmósfera y el aumento en las concentraciones de otros contaminantes (Salvador et al., 2019) trae consigo una modificación en el patrón de morbi-mortalidad asociado a los niveles de PM en el aire.
También se ha recomendado no estar al aire libre sin mascarilla y no realizar deporte en exteriores. Respecto a los grupos de riesgo y personas sensibles, se recomienda evitar la estancia prolongada al aire libre, seguir el plan de tratamiento médico meticulosamente y acudir a un servicio de urgencias si el estado de salud empeora.
Desde la Agencia estatal de Meteorología (AEMET) han alertado también de esta particular situación se ha visto favorecida por el viento cálido de origen africano que ha elevado las temperaturas hasta los 20 grados o más en puntos del sureste peninsular y hasta los 18 grados en el Cantábrico oriental.
La previsión es que la calima se mantenga hasta el jueves 17, por tanto, es de vital importancia tomar todas las medidas correspondientes ante este fenómeno meteorológico.