
Un agradecimiento necesario a Lola, motor silencioso de la Convención Feu Vert Ibérica 2025
Antes de entrar en los ejes estratégicos, los datos y todo lo que definirá nuestro camino en 2026, es justo detenernos un momento donde casi nunca se mira: en la arquitecta invisible que sostiene cada gran evento, cada reunión y cada logro colectivo.
Porque ninguna Convención —y menos una como la de Sevilla— sale adelante por arte de magia.
Detrás hay planificación, precisión, paciencia, nervios, decisiones a contrarreloj y una capacidad infinita de prever lo que nadie ve.
Y ahí, en ese tipo de trabajo que no busca foco pero sin el cual nada funciona, está Lola.
Jorge L. Faria le agradeció públicamente el esfuerzo, la dedicación y la coordinación impecable de estos días. Aquí también queremos hacerlo, por eso de que las grandes construcciones no empiezan por el tejado, pero sí se sostienen gracias a quien cuida los cimientos.
Lola junto a su equipo de asistentes, en una imagen que resume a la perfección lo que no se ve: trabajo coordinado, detalles cuidados y una Convención que funcionó con precisión de relojero.
Gracias, Lola, por tu manera de hacer las cosas: serena, ordenada, eficaz, cercana.
Gracias por lograr siempre que cada pieza encaje. Gracias por recordarnos que, a veces, el mejor liderazgo es el que se ejerce sin necesidad de levantar la voz.
Seguiremos con estrategia, con resultados y con futuro. Pero antes, tocaba esto: reconocer a quien hizo posible que la Convención Fue Vert Ibérica 2025 fuera exactamente lo que tenía que ser.
Cierre de jornada y la satisfacción del trabajo bien hecho. Sin su coordinación, nada de esto habría sido igual.
🟩 Gracias, Lola.
Cierre de jornada y la satisfacción del trabajo bien hecho. Sin su coordinación, nada de esto habría sido igual.