
Gema del Rocío Garrido, (centro 070 Corrales, Huelva), y Marco Antonio Izquierdo, (centro 101 Las Mercedes, Madrid), ganadores del III Certamen de Igualdad de Género en las categorías de Relatos y Viñetas respectivamente, ya tienen su premio.
Los dos ganadores lograron, además del exclusivo trofeo, un fantástico viaje para 2 persona de 3 días + 2 noches al destino que ellos mismos eligieron.
Viñeta ganadora: “Juntos”, de Marco Antonio Izquierdo.

Relato Breve ganador: “Grandes guerreras y luchadoras”, de Gema del Rocío Garrido Macías.
Me levanto como cada mañana, como cualquier día, para trabajar, con ganas, entusiasmo, ilusión para comenzar el día con energía, con la mayor sonrisa dibujada en mi cara y procedo a mi lugar de trabajo, donde el 90,9 por ciento de nuestros clientes suelen ser hombres.
A mí, como me encanta mi trabajo y aprender cada día y soy tan curiosa, siempre me gusta entrar a taller y curiosear como realizan sus labores mis mecánicos, así los llamo yo con el mayor cariño que se les pueda tener, después de estar un rato, me alcanza la vista, ver a un señor que lleva un rato esperando y observando a mis compañeros, yo mariquita la primera me dirijo a él y le pregunto, ¿le puedo ayudar en algo?, el señor que responde, prefiero que me atienda su compañero gracias.
Podéis imaginar mi cara de asombro, de impotencia, sentimientos que no puedo llegar a expresar con palabras, porque no encuentro definición adecuada para ello. Me lleno de calma y serenidad como puedo, voy a mi compañero y le pido por favor que atienda al cliente que lleva un rato esperando, mi compañero tan astuto, que se había percatado de la situación, se dirige a él, Buenos días Caballero, ¿en que puedo ayudarle?, el señor le contesta, es que quiero que me miren el nivel de aceite para ver si tengo que cambiarlo o no. Ahí esta mi fiel y leal compañero que le suelta, no se preocupe que ella se lo va ha hacer ahora mismo que tiene mas experiencia que yo. Podréis imaginar las risas interiormente de los 2.
Me dirijo al cliente, le pido por favor que abra si es tan amable el capó de su vehículo, que si no tiene inconveniente yo se lo voy a mirar, él con cara de asombro me dice por supuesto, claro que sí, le miro su nivel, además le enseño como tiene que hacerlo y le comento, que por mirar el nivel de aceite no se sabe si hay que cambiarlo o no, que normalmente se suele cambiar por tiempo o kilometraje lo que trascurra antes. Me da las gracias y se marcha.
Estos gestos son los que vivimos las mujeres día a día en nuestro puesto de trabajo, pero que, gracias a grandes compañeros, que nos apoyan, nos miman, nos cuidan y suelen dar la cara por nosotras, seguimos luchando…