Inicio / Tus fotos

Accedimos, por fin, a Alfafar

¡Fijaros en cómo se aprecia perfectamente la altura que alcanzó el nivel del agua!

Y en la imagen inferior, el estado en el que ha quedado la tienda. Aunque la imagen no es de muy buena calidad, dada las dificultades para moverse dentro del centro, a la derecha de la foto, podéis ver la marca que dejó el agua en los portaequipajes, situados por encima de los dos metros. El suelo continúa absolutamente anegado por el barro, por lo que es imposible todavía acceder a este espacio.

Por fortuna, el centro de Alfafar llevaba más de una hora cerrado cuando comenzó el desastre la tarde del 29 de octubre. E incluso así, algunas personas del equipo tuvieron muchas dificultades para llegar hasta sus domicilios, por las retenciones de entrada y salida que ya colapsaban las vías. Pero, por fortuna, todas lograron ponerse a salvo.

María Josefa, que lleva trabajando en Feu Vert desde 1995 y la mayor parte del tiempo en Alfafar, nos contaba que ella abandonó su coche al darse cuenta de que estaba totalmente parada y que los coches ya no iban a moverse en el atasco: «Estaba muy cerca de casa ya y nunca imaginé la tragedia que iba ocurrir. Lo que pensé en ese momento es que, al estar tan cerca del río, podría desbordarse, así que lo mejor era ponerse a salvo. Fui caminando hasta casa, pero sin ser consciente aún de la magnitud de lo que estaba pasando. Y cuando la riada alcanzó su mayor nivel, arrasándolo todo, mi familia y yo ya estábamos en casa. Aún así, lo que vino después fue y sigue siendo terrible, ya lo estáis viendo todos en las noticias. Estoy bien, pero los primeros días no lograba salir del shock».

Nuestra compañera es una de las ocho personas que todavía permanecen aisladas en las zonas de las inundaciones: «Los míos y yo estamos bien. Estamos recibiendo la ayuda y, desde el primer momento en el que se pudo acceder a pie, otros compañeros de Feu Vert se han acercado a traernos lo que necesitábamos. Ahora que se han recuperado las comunicaciones, estamos en permanente contacto. Estoy muy agradecida y con muchas ganas de ayudar, reincorporándome al equipo en cuanto sea posible».

Hablamos con María Josefa el martes a última hora de la tarde y nos pidió un único favor, que transmitiéramos este mensaje: «Dile a todos que hoy me han traído unas botas de agua y que, después de una semana, me he comido un plato caliente de lentejas que me han sabido a gloria».

Loading spinner

Deja tu respuesta

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies